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Mis cartas llegaron a:

miércoles, 26 de abril de 2017

Abril.

Me había propuesto conocerme, quererme, enseñarme, crecer. Me había propuesto aprender a estar sola. A saber cuáles eran mis puntos fuertes y cuáles mis debilidades.
Había encarado la difícil tarea de saberme libre y disfrutar de ello. A no necesitar de nadie, más que de mi misma para ser feliz.
Entonces llegaste, para poner en duda cada uno de mis porqués. Para colocar una sonrisa en cada una de mis mañanas. No había forma de huir, aunque quisiera, aunque lo intentara. Me gustaba estar cayendo.
Estoy llena de miedo.
Bastó que te conociera para saber que todo pasado de cicatrices era necesario para saber agradecer la magnitud de lo que vos podías darme. Tenías que llegar de repente, para que conociera por fin, lo que es sentirse cuidada y no ser siempre yo la salvadora.
Te pertenecen muchas de mis primeras veces. Crezco cada día un poco más. Abrís frente a mi, un mundo de seguridad que hace quererme mucho. Aprendo todos los días algo sobre mi, sobre vos.
Desenpolve el disfraz de valiente, salté al vacío para huir del vacío.. Y me salió bien. Por primera vez, soy.
Soy feliz conmigo, pero no porque me quedé sola. Porque estando acá conmigo, siento ganas de compartir con vos lo bien que me siento.
Estoy llena de miedo. Que dirán, que opinarán, que pensarán, que diré, que opinaré, que pensaré, que haré. Basta verte llegar para alcanzar la calma, en un cuerpo que no para de planear, de pensar.
Basta que estés acá, sentado al lado mío para saber donde quiero quedarme.. y con quien.

martes, 10 de enero de 2017

Mañana es mejor.

Me encanta jugar a la salvadora, aunque creo que no termino de entender las reglas. 
Todo empezó gris, oscuro, frío. Te devolví la luz, o eso decías. Fuimos calma, fuimos fuego. Fuimos risas y llantos y también fuimos parte de un tiempo efímero de complicidad.

Y empecé a saberlo, aunque fingía que no. Ni siquiera me gustaba pensarlo: imaginarlo significaba ser plenamente consciente de las dimensiones de tu hastío. Estabas nuevamente distante, apagado, gris. Igual a cuando todo empezó. Estabas lejos incluso de los amaneceres más íntimos. Irónicamente, sentí que podía ser parte de la solución, cuando era parte del problema. Creí poder ayudarte a recuperar el sol; era parte de todo aquello que atormentaba tu cerebro.

Entonces te fuiste. Tomaste coraje y escupiste tres palabras apuradas, que pedían un perdón tembloroso pero se mantenían firmes en su decisión de partir. Y mi primera reacción fue reírme. Reír, como el mayor pesimista al descubrir que sus malos augurios eran reales, tangibles, palpables. Reír como acto reflejo al descubrir que las sospechas eran verídicas y que el haber querido ocultarlas no había servido de colchón para camuflar el dolor. Pero no reí. Lloré desconsoladamente- Lloré porque entendí que dejarme era tu forma de estar un poco mejor, pero nunca iba a ser la mía. Entendí que estabas mejor sin mi que conmigo, pero yo no lo estaba. Entendí que estaba total y completamente enamorada de un muerto en vida, de un eco efímero del tiempo cálido.

En mis días hubo y habrá más llantos y risas, pero todos cubiertos por un velo de neutralidad. Por ahora, cualquier atisbo de felicidad va a estar empañado por tu partida y por el inconmensurable miedo de que toda bonanza termina derrapando en mi mente, de que toda emoción fallece en este cuerpo plagado de muertes vivas.

Definitivamente, esta va a ser la última entrada del blog. En qué cabeza cabe usarlo para comunicar lo que mi garganta se niega a transmitir. 
No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que aguante.. Y lo mejor de todo, siempre espera adelante.

jueves, 5 de enero de 2017

Cartas con destinatario: Randolph Carter.

Estas listo? Voy a darte los mejores dolores de cabeza.

El miedo te nubló la vista y la cobardía se apropió de tu corazón. Tocate el pecho, sentís? Estas vivo!!!
Reíte, baila, canta hasta quedarte sin voz. Ama con todas tus fuerzas, loco. Caete, raspate las rodillas y volvete a levantar, que la vida es una.
Los fantasmas del pasado y esa ficción de la libertad. Pasado y futuro. Si el pasado ya pasó y el futuro no llegó, qué haces? Me queres decir?
Parado ahí o moviendote lento pero por inercia, mirando tan tranquilo como te desmoronas, mientras tu razón de comerte al mundo todas las mañanas se escurre como agua podrida por una vieja alcantarilla.
Y no haces nada. Es mejor aceptar y seguir, y para qué? Para llenarte de noches sin dormir? Para retroceder todo lo que habías conseguido a paso lento, pero firme avanzar?
Y es que te encanta soñar la hoguera donde siempre sos la leña...
En vez de inflarte el pecho de coraje y abrazar con todas tus fuerzas eso que amas, y no soltarlo más.
Y que mierda me importa lo que opinen los demás, si yo se que este amor, aunque te busque mil defectos no se puede apagar. Si los dos sabemos que la fuerza de cien huracanes no podría con nosotros juntos.
Y es que me encanta verte dormir. Tus ojos brillantes hablando de como el sonido atraviesa la humedad de la madera. Tu pasión desmesurada por la historia. Esa forma tan tuya de creerte profesor. La chispa en el aire con tu risa. Tus brazos que tan bien encajan en mi cintura. La forma en que te mordes el labio cuando estas en medio de algo que te encanta.
Atravesame con cien flechas. Disparame las veces que creas necesarias. Dedicame tus peores insultos. Dame donde crees (y sabes) que más me duele. Matame mil veces que yo voy a seguir acá.