Páginas

Mis cartas llegaron a:

miércoles, 6 de septiembre de 2017

La pelota siempre al 10.

¡Qué jugador! Repetía la tribuna. Más que un jugador era un artista. Tenía una resistencia de otro planeta, pero nunca escatimaba en elegancia. Cada movimiento hipnotizaba la vista, era un mago de la pelota. Cada pase terminaba en un punto y fuera de la cancha... también.
Ahí entro yo. Quise hacerle partido. Intenté jugar y ganar...lo. O eso creía, o eso quise creer. No pude, claro está.
Su vida estaba regida por la monotomía de seguir siempre la misma rutina. Entrar, trabajar, meter el gol, sacarse la camiseta, descansar. Pero el hombre que jugaba dos partidos partidos paralelos en su vida cometió un error, un desliz: se encariñó. Se convirtió en un simple mortal que buscaba ser amado; pero no pudo abandonar su ritmo de vida, alejó de su lado a quien quiso durarle más de 90 minutos. 
Hoy elegí convertirme en figura. Por primera vez.. ser protagonista. Me pongo la banda de "capitán" y tomo la decisión más importante.
Quiero regalarte un entre tiempo infinito. No quiero ser más tu rival, al final.. resulté tener muy poca cancha. 
Que la pelota siga rondando. Hacele partido y frente a todos. Empapate de pasión. Corré, enrredate esos rulos. Caete. Levantate. Mantené el control. Y la valla? Siempre invicta.
Esta pausa quizás dure meses, años... la vida. Pero no dejará de ser eso, una pausa.
Si algún día volteás.. Voy a estar ahí. Sentada en la tribuna, esperando ese momento en que te acerques, temeroso al principio, y me cuentes tus logros desde hoy, el día que decidí hacerme a un lado.. y que arranques conmigo los otros 45 minutos que nos quedan.

domingo, 18 de junio de 2017

18-06-17

Entonces me pidió que le contara historias sobre él. Pero de las lindas, decía. Quizás no quería verme llorar, nunca lo había hecho y no quería empezar ahora. (No sabía que con un abrazo, bastaba para devolverme la sonrisa).
Empecé contándole que me veía a mi misma, en piyama, atravesando el pasillo y entrando en su cuarto para darle un beso de buenos días, mientras él tomaba un par de mates mientras pispeaba las noticias, antes de que me llevara a la escuela.
(Ahora que lo pienso, debería haberle dicho cuanto lo amaba cada mañana...)
Los recuerdos siguen, viéndolo las siestas bajo el sol, trabajando en sus mates, en sus cuadros o tirado (de una forma súper particular e incómoda en la cama), mirando TV. (Me entristece un poco tener que forzar la memoria..)
Recuerdo también una mañana en que se lastimó. No era nada, nada importante. Pero yo, sentía la necesidad de curarlo. Era como si yo misma me hubiese herido y no él.
Me acuerdo de que nos llevara a nosotros y mis amigos a la escuela los días de lluvia, para que no se mojaran. Lo recuerdo enseñándome a pescar, a ser hincha de un club de fútbol y andar en bicicleta. Lo recuerdo también en sus ausencias, como cuando tuve que operarme de urgencia.
Tengo en la memoria grabado ese día, esa última vez. Sus palabras, que llegaron como el viento a mis oídos.
Le conté también algunas cosas que no son recuerdos pero que indudablemente están liagos a él, como por ejemplo, una vez en que me dijeron "Sos igual a Mariano" y casi sin pensarlo contesté que ese, era el halago más hermoso que alguien podría hacerme.
Le conté de los fuegos artificiales y el viaje en tren. Reía a carcajadas. El "Gracias... Totales" un mediodía, justo para el almuerzo. La navidad y un aguinaldo. "Matador" de los "Cadillacs".
La sensación de que se me hincha el pecho de orgullo con cada: "Que buen tipo era tu viejo".
Le confesé que llevo miles de cosas, pero por sobre todo lo llevo a él, con sus errores y sus aciertos, muy adentro mío.
Me abrazó y por primera vez al contar su historia, no lloré. Sonreí. El me sonrió también, porque jamás me había visto con los ojos tan brillantes y con una sonrisa tan verdadera, hablar con tanto amor de alguien.

Feliz día, pa. Feliz día ma.

miércoles, 26 de abril de 2017

Abril.

Me había propuesto conocerme, quererme, enseñarme, crecer. Me había propuesto aprender a estar sola. A saber cuáles eran mis puntos fuertes y cuáles mis debilidades.
Había encarado la difícil tarea de saberme libre y disfrutar de ello. A no necesitar de nadie, más que de mi misma para ser feliz.
Entonces llegaste, para poner en duda cada uno de mis porqués. Para colocar una sonrisa en cada una de mis mañanas. No había forma de huir, aunque quisiera, aunque lo intentara. Me gustaba estar cayendo.
Estoy llena de miedo.
Bastó que te conociera para saber que todo pasado de cicatrices era necesario para saber agradecer la magnitud de lo que vos podías darme. Tenías que llegar de repente, para que conociera por fin, lo que es sentirse cuidada y no ser siempre yo la salvadora.
Te pertenecen muchas de mis primeras veces. Crezco cada día un poco más. Abrís frente a mi, un mundo de seguridad que hace quererme mucho. Aprendo todos los días algo sobre mi, sobre vos.
Desenpolve el disfraz de valiente, salté al vacío para huir del vacío.. Y me salió bien. Por primera vez, soy.
Soy feliz conmigo, pero no porque me quedé sola. Porque estando acá conmigo, siento ganas de compartir con vos lo bien que me siento.
Estoy llena de miedo. Que dirán, que opinarán, que pensarán, que diré, que opinaré, que pensaré, que haré. Basta verte llegar para alcanzar la calma, en un cuerpo que no para de planear, de pensar.
Basta que estés acá, sentado al lado mío para saber donde quiero quedarme.. y con quien.